martes, 6 de marzo de 2012

Sólo siéntelo.

Al principio a los dos nos daba un poco de vergüenza, pero cuando nos desnudamos y nuestros cuerpos quedaron el uno frente al otro todo lo demás se olvidó.
Empezaste a besarme por el cuello donde nacen las sensaciones más encantadoras, seguiste deslizándote suavemente hacia abajo por mi cuerpo, mientras me besabas, la pasión comenzaba a causar estragos y en poco tiempo los dos nos encontrábamos desatados como dos olas que en el mar surgen y en lo alto se unen. 
Eso éramos nosotros, con la fuerza del mar y la pasión de sus olas nos enredamos y yo no sabía dónde empezaba mi cuerpo y dónde acababa el tuyo, éramos uno, la misma persona. 
En ese instante todo lo demás no existía, sólo tu y yo, abrazados, fusionados, nos encontrábamos fuera de nosotros, tú no eras tú y yo no era yo. Me dijiste "te quiero" y mi corazón se paró un instante, suficiente para darme cuenta de que yo también te amo realmente.
Aterrizamos de nuevo en la realidad y ahí nos encontrábamos, yo escuchando tu pausada y tranquila respiración y tú apoyado encima de mi pecho sintiendo mi tic tac.



Dos ideas que al par brotan,
dos besos que a un tiempo estallan,
dos ecos que se confunden,
eso son nuestras dos almas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario