nace de la más absoluta y profunda Nada.
Algo hermoso, brillante y espectacular.
Es una genialidad poder experimentar que un sentimiento tiene vida propia, ajena completamente al cuerpo en el que se desarrolla.
En este punto eres consciente de que no puedes controlar todo lo que te hace ser.
Cuidado.
Dejarse llevar por ese sentimiento sería algo fascinante, lo es.
Ascender hasta donde la razón no alcanza, seguir ascendiendo.
Después caer en el vacío estrepitosamente, dejarse llevar,
apuntalar una colchoneta elástica en el suelo como defensa.
Para no sufrir el tremendo golpe.
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